Una tragedia más. ¿Es fútbol o no es fútbol ?

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Un aficionado del Deportivo de la Coruña, Francisco José Romero Taboada, ha fallecido a los 43 años tras una reyerta entre hinchas del Deportivo de La Coruña y el Atlético de Madrid, en las inmediaciones de Madrid Río,  tras ser rescatado del río al que había sido arrojado. Pero podrían haber sido más, ya que hasta 200 ultras armados con palos, barras y botellas con bates de béisbol, armas blancas, barras de hierro, cuchillos y botellas han protagonizado los graves incidentes. Ya ha pasado muchas veces, demasiadas en el mundo del fútbol que aficionados se enfrenten y que, por ello, causen heridos y hasta muertes. La cuestión es: ¿es esto de verdad fútbol o no? 

En cierto modo, sí. Esto pasó antes de un partido de fútbol, el Atlético de Madrid- Deportivo de la Coruña. Y esto pasó entre aficionados al fútbol radicales, que, desgraciadamente, acuden a los estadios en la mayoría de los partidos. “Jimmy”, un miembro del grupo radical “Riazor Blues” sufrió un traumatismo cranoencefálico, hipotermia y una parada cardiorespiratoria tras ser rescatado del río. Aunque no es la primera vez que pasa y, si nada cambia, podría volver a pasar.

Estos acontecimientos trágicos han sucedido en el mundo del fútbol, y los organismos del fútbol mundial como la UEFA, la FIFA, así como los organismos de cada país tienen que tomar medidas para impedir que pasen, y no solo afirmar “esto no es fútbol”.
En Inglaterra, los hooligans fueron un problema muy importante. Se actuó con dureza para poder eliminar esta lacra del fútbol que causó muchos enfrentamientos,, heridos y muertes. Tres incidentes trágicos incitaron a cambiar definitivamente las leyes. En 1985, a causa de un incendio en las gradas, murieron 56 personas en Valley Parade (estadio del Bradford City).También ese mismo año sucedió la fatídica tragedia de Heysel, en Bruselas, en la final de la Liga de Campeones que enfrentaba al Liverpool y a la Juventus. En ella fallecieron hasta 39 personas (32 italianos, 4 belgas, 2 franceses y un británico), dejando también 600 heridos. La UEFA decidió entonces no permitir a los clubes ingleses participar en competiciones europeas en los 5 años siguientes. La tercera tragedia, de la que ya se cumplen 25 años fue la de  Hillsborough , en la que 96 personas fallecieron en 1989 aplastadas contra las vallas del estadio en una avalancha.

 

 

Todos estos sucesos llevaron al gobierno de Margaret Tatcher a poner en marcha una serie de medidas, recogidas en el informe Taylor, cuyo objetivo principal era modernizar los estadios y perseguir a los violentos. Entre otras medidas se obligó a los clubes a eliminar las gradas de pie, las vallas de seguridad alambradas. Se prohibió asimismo la venta de bebidas alcohólicas y la de abonos. Se instalaron cámaras de seguridad y se comenzó a considerar delito lanzar petardos u otro tipo de objetos, saltar al terreno de juego o proferir cantos e insultos racistas. En la Premier League, se infiltran agentes entre los hooligans para saber mejor como operan y se les prohíbe la entrada a todos aquellos con antecedentes penales. Además la sanción es dura en caso de incumplimiento de estas leyes: entre tres y diez años, según la gravedad, para los violentos y la prohibición de entrar en los estadios. En este sentido, Inglaterra es un ejemplo a seguir ya que estas medidas han cambiado el ambiente violento que caracterizaba en otros tiempos el fútbol inglés.
En Alemania también se han tomado las medidas necesarias: prohibición de entrar con barras, bengalas o pirotecnia a los estadios, saltar al terreno de juego, portar banderas o símbolos no relacionados con el fútbol, exhibir proclamas racistas u homófonas, y se vigila a los aficionados con cámaras. Y una buena incitación para respetar estas leyes – aparte de las penas de entre 3 y 10 años- es el compromiso de mantener las entradas a precios bajos, al igual que mantener las gradas de pie.

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Sin embargo, en demasiados países la violencia en el fútbol sigue siendo una realidad. En España, durante demasiado tiempo se ha tolerado que los grupos radicales como los Ultras Sur, Boixos Nois, Brigadas, Ligallos, Frentes, Biris etc. tengan un sitio en los clubes, en los estadios y que lleven símbolos extremistas de naturaleza muchas veces política: simbología nazi, fascista, machista, racista… ¿Nadie imagina que si estas personas se juntan en un estadio puede acabar mal?


Tras las tragedias, en los clubes, balones fuera. En las Federaciones, no se decide anular el partido porque supuestamente  hacerlo es darle la victoria a los violentos. Pero no. Si no sancionas el partido, dejas que los actos queden impunes y, seguramente, muchos de los violentos que provocaron la pelea acudan al estadio.
En Italia, esto también viene siendo un problema desde hace tiempo. Este mismo año, a consecuencia de los incidentes de la final de la Copa de Italia, entre el Nápoles y la Fiorentina, en la que murió un aficionado del Nápoles, se ha querido modificar el reglamento con un Decreto de los estadios. Con este decreto se quiere prohibir el acceso a los aficionados que hayan sido considerados violentos, imponer penas de 3 a 8 años, prohibir las bengalas, las banderas o proclamas políticas que nada tienen que ver con el deporte. Todo esto está muy bien, si se cumple. En Italia el problema es que demasiadas veces no se cumple y se asiste muchas veces a negociaciones entre grupos radicales y policía. Además, los petardos y demás objetos pirotécnicos, a pesar de estar prohibidos, los consiguen introducir con facilidad en los estadios. En Italia, la permisividad con los tifosi es enorme. Tienen influencia en el club, pueden tratar con los jugadores, presidentes, forman parte de la estructura de los clubes.

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Italia y España son sólo dos ejemplos. En Rusia, al igual que en Chipre, Grecia, Turquía, Serbia y demás países balcánicos el problema persiste y se ve demasiada simbología política, racista y la violencia en los estadios está al orden del día. En Latinoamérica y especialmente en Argentina las “barras bravas” están integradas en la vida social. En prácticamente todos los clubes hay grupos violentos. Pero el problema es que los clubes desde dentro no se van a autosancionar y hace falta una autoridad externa que a cada vez que esto ocurra sancione duramente a los clubes y así estos se implicarían más en la persecución de los radicales. El mundo de fútbol que tanto amamos tiene que ser limpio y por eso este tipo de cosas disgustan a la mayoría de los aficionados.

Y para volver a la pregunta de si esto es fútbol o no, también podemos decir que, en cierta medida, no lo es. Algunas veces también es un problema de educación y de cultura. En el pasado en Inglaterra también se oían cantos racistas, homófobos y xenófobos, pero decidieron que esto era inaceptable y tanto el gobierno como los clubes actuaron para que el fútbol se viviera de otra manera. “En Inglaterra no hay violencia en el estadio, ni policía en sus alrededores antes del partido, no te insultan y la afición no pelea. Hay niños en el partido. Yo nunca he recibido un insulto en ningún estadio de Inglaterra”, dijo Ancelotti, que admitió que esto sí le ha ocurrido en España.
Los radicales, los ultras aprovechan que estos acontecimientos deportivos son tan vistos, tan populares, para darse a conocer. O a veces ni es eso, es un pretexto más para luchar, para violencia por violencia, sin ningún motivo más. Cierto es que el fútbol provoca algunas veces una confrontación, pero esta confrontación las personas civilizadas no lo transforman en violencia. Algunos de los radicales van sin banderas, sin entradas y sin nada asociado al fútbol. La intención de estas personas es participar en batallas grupales, sólo por pelear. El gran problema es que esto viene a afectar, a perjudicar el mundo del fútbol, a deteriorar su imagen y a veces hasta la imagen de los que son los verdaderos aficionados al fútbol.

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3 comments

  1. Richard · diciembre 5, 2014

    Increíble artículo! Muy buena publicación, mejor que el marca y mundo deportivo sin duda!

  2. Alexandre · diciembre 5, 2014

    Totalmente de acuerdo con Richard. Excelente publicación.

    • gabimarin · diciembre 5, 2014

      Gracias a los dos 😀 Ojalá todos los lectores del MARCA se dieran cuenta y pensaran como vosotros !

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